“La UNAP me formó para ser una gran profesional en la minería»

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Silvana Toledo Fierro

Técnico de Nivel Superior en Prevención de Riesgos.

Silvana Toledo es titulada de la carrera de Técnico de Nivel Superior en Prevención de Riesgos del Centro Docente y de Vinculación Calama, actualmente está sacando la carrera de Ingeniería de Ejecución en Prevención y a la vez trabaja en una empresa del sector minero en Calama, ciudad donde reside.

Para esta profesional de 31 años el desafío fue grande. Dejó su verde Valdivia natal y lo cambió por Calama, ciudad a la que llegó a vivir el año  2015 cuando decidió entrar a estudiar en el  Centro Docente y de Vinculación Calama  de la Universidad Arturo Prat, en la capital de la provincia de El Loa.

Silvana es hija única vive con su pareja y hoy está enfocada en su trabajo, abriéndose paso en un área como es la minería, donde poco a poco se están incorporando más mujeres profesionales.

“En la actualidad mi cargo es asistente en prevención en la empresa EMIN, Ingeniería y Construcción, y estoy en una faena minera que es Chuquicamata subterránea. Cuando ingresé creía  que iba a ser  difícil, pero la verdad es que ha sido muy  grato. En la faena somos 94 personas y  5 de ellas somos  mujeres, hacia las cuales existe un gran respeto y confianza frente a nuestra labor, lo que sin duda a lo mejor hace diez años atrás hubiese sido totalmente diferente. La receta creo yo es que una sea seria y competente en los temas que debe serlo”.

¿Cuáles son tus proyectos a nivel profesional?

Primero deseo terminar la carrera de ingeniería y seguir perfeccionándome. La Universidad quiere sacar un diplomado en salud ocupacional en Calama, así que deseo continuar recibiendo  herramientas para mi currículo y así quedarme en el norte. En la empresa estoy bien, pero quiero seguir mejorando mis condiciones de trabajo. Ya cumplí un año como prevencionista, hice la práctica y me quedé trabajando”.

MUJER Y DESAFIOS

Silvana frente al trabajo que desarrolla, donde mayoritariamente sus compañeros son hombres, precisa “Uno tiene que estudiar una carrera que le guste y que te recompense económicamente, condiciones  muy válidas para cualquier trabajador. Ahora la vida en el norte es cara y  este tipo de trabajo en terreno, nos permite ganar un buen salario, además, es claro para mí que  no por usar  casco o  bototos somos menos femeninas, incluso esta vestimenta tan particular nos hacer ver más mujeres”.

En relación a las perspectivas de las mujeres en la minería afirma, “Las brechas de hombres y mujeres estarán mucho tiempo, esto es un proceso largo hacia la igualdad de género, pero ya se abrieron áreas para nosotras que van desde conducción de camiones a ser jefes de terreno o técnicos eléctricos. Ser mujer  en el sector minero es un gran desafío.

¿Qué aconsejaría a quienes ingresan a la carrera de Prevención de Riesgos?

Cuando uno entra en la Universidad el ambiente te cambia, pues abre tu mente a otras posibilidades. De la generación que estudiamos,  salimos 12 egresados de la carrera de Prevención de Riesgos y de ellos solamente seis nos hemos titulado. Ya tengo un año como prevencionista y puedo pararme  con absoluta confianza  frente a trabajadores experimentados. Creo que por tanto es importante, que se pongan metas, las cumplan y se proyecten en el sentido laboral y personal.

VIDA UNIVERSITARIA

La verdad es que tenía pensado estudiar otra carrera, no obstante las vueltas de la vida  y la experiencia de algunos familiares que son prevencionistas me motivaron a atreverme. Así dejé el sur por Calama, por ser un mundo distinto y un desafío personal. Ahora, cuando llegué a la ciudad tenía varias opciones, no obstante sabía  quería estudiar en una universidad estatal, porque de alguna forma marcan un plus y por eso decidí estudiar en  la Universidad Arturo Prat.

¿Cómo fue el proceso de estudiar en la UNAP?

Entré a los 29 años a estudiar Ingeniería de Ejecución en Prevención mi segunda carrera y mis compañeros eran más jóvenes. Era evidente que mi visión era distinta a la de gran parte de mis compañeros por la misma madurez. Sin embargo, fue grato el compañerismo que existía y existe, incluso fui delegada del curso en el TNS por dos años, y ahora lo soy en la carrera de ingeniería.

En relación al aporte de su casa de estudios superiores manifiesta “ Más que nada la calidad de los profesores, puesto que la mayoría no son docentes, pero si expertos en el tema, porque son ingenieros y prevencionistas. De alguna forma fue un punto a favor, ya que muchas veces  lo que te enseñan en la universidad puede diferenciarse mucho de la realidad del mundo laboral, pero  las experiencias que ellos comentaban se tradujeron en grandes aprendizajes que hoy aplico en mi vida laboral. Otro punto importante en mi formación ha sido que en el DFT somos pocos por lo que existe un ambiente más familiar, donde todos nos conocíamos. Las personas de biblioteca, casino, hasta personal de aseo”.

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