Contribuyendo a la comunidad desde distintas instituciones como municipios, servicios y direcciones regionales, Carolina Ojeda Galaz, Trabajadora Social, ha podido retribuir a su territorio como una profesional destacada en su área con un fuerte componente social y liderazgo.
Reconoce que su formación académica influyó directamente en su estilo de liderazgo: “La UNAP me enseñó a escuchar con sentido crítico, a entender el territorio y a actuar con convicción. Un líder no solo orienta, también acompaña y transforma. El camino no ha sido fácil. Cada paso en su vida laboral ha significado nuevos retos: liderar equipos, enfrentar escenarios complejos y siempre estar a la altura de las necesidades sociales».
Pero también ha sido un proceso de aprendizaje constante. Realizó un Magíster en Gerencia Social en la UFRO y un diplomado en Salud Familiar en la Universidad de Concepción, entre otros estudios.
En lo personal, cuenta con pareja y dos hijos, Clemente de 15 y Salvador de 9, “La maternidad me ha enseñado a mirar el mundo desde otra sensibilidad. Todo lo que hago, lo hago pensando también en el futuro de mis hijos y de todos los niños y niñas de este territorio.”
En la actualidad Carolina se desempeña como directora regional del Trabajo en la región de La Araucanía, cargo obtenido a través del sistema de Alta Dirección Pública. Allí ve a diario situaciones en que los derechos de las personas son vulnerados, situaciones complejas, más aún, desde que empezó a regir la Ley Karen pero su labor más que centrarse solo en penalizar, tiene un sello educativo, por lo que se destaca por realizar periódicamente charlas a estudiantes y empleadores de la región.
Con respecto al tema de género, nos comenta que si bien,su ingreso al mundo laboral fue positivo”entré en un programa, en ese entonces del Sernam actual Sernameg, no como profesional, sino como monitora social y sin duda fue complejo, existian brechas, además de ser mujer y muy joven”.
Relata, que no obstante, más allá de su realidad, el mundo del trabajo desde la mirada de la equidad, significa más que solo las propias oportunidades personales, sino que las barreras que otros enfrentan y aquí es tremendamante relevante siempre poder ir mejorando todas estas brechas de acceso que implican que las mujeres tengan menor presencia en el mundo laboral.
Para ella la marca que le dejó la universidad fue compromiso con el territorio, “para mí el sello del profesional UNAP es claro: “La descentralización no es solo geográfica, también es cultural y social. Esta casa de estudios nos entrega herramientas para comprender nuestro territorio y nos forma como agentes de cambio.”
Es enfática en señalar “Nunca renuncien a sus sueños”. Ese es el consejo que Carolina Ojeda Galaz, orgullosa egresada de la Universidad Arturo Prat, entrega a las nuevas generaciones de estudiantes. Su historia de vida, marcada por el compromiso social, la maternidad y el arraigo territorial, es testimonio vivo del impacto que tiene la formación universitaria con sentido de pertenencia.
Desde niña ha vivido en Victoria, ciudad donde formó su familia y donde sueña volver profesionalmente, para seguir aportando a su desarrollo y trabajando por dar oportunidades, tal como las ha tenido ella, para crecer y laborar en el mismo lugar que la vio nacer.
Carolina no se detiene, sueña con incursionar en otras áreas del trabajo social“Quiero retribuirle a mi comuna todo lo que me ha dado. Estoy convencida de que desde lo local podemos generar grandes transformaciones.”
He trabajado siempre en la región de La Araucanía. Desde distintos municipios y servicios públicos, he puesto mi experiencia al servicio de la comunidad. He dirigido centros de salud, departamentos municipales y actualmente me desempeño como Directora Regional del Trabajo, cargo que obtuve por Alta Dirección Pública.”



