Tercera Edad, una etapa para aportar

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Por: Guido Cerda Silva

Director Carrera de Psicología

En más de una ocasión he recibido consultas sobre cómo trabajar con personas mayores, con aquellos/as que tienen más años dentro de la empresa. De igual forma, quienes me realizan estas preguntas son trabajadores/as jóvenes que incursionan en cargos de dirección o comienzan a darse cuenta sobre lo que significa el trabajo en equipo.

Suele ser algo difícil de responder, debido a que esperan una receta o un “tips” mágico que solucione alguna problemática que esté aconteciendo en su empresa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la conversación nos lleva a revisar qué está haciendo la empresa o institución por aquellas personas que incluso cursan la tercera edad y continúan con funciones.

Una de las primeras ideas que debemos eliminar es que al hablar de tercera edad nos referimos a abuelitos/as o personas jubiladas dentro de la empresa. No es la mirada con la cual se escriben estas líneas. Al contrario a lo que pensabas, me refiero a aquellas personas que, con el paso de los años, mantienen actividades laborales en una organización o desean seguir activos/as en el mundo laboral.

Según los últimos reportes en nuestro país, las personas mayores de 60 años son hoy una importante fuerza activa y se han transformado en parte del desarrollo económico. Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), durante 2014 se crearon más de 109 mil puestos de trabajo a nivel nacional de los cuales el 47,5% fueron ocupados por adultos mayores. Para no ir más lejos con los datos estadísticos, el Centro de Gerociencia de la Universidad de Chile señala que de aquí al año 2050, un cuarto de la población va ser mayor de 65 años.

El valor de la experiencia es una frase que se utiliza en muchas conversaciones, que no necesariamente involucran el trabajo. Sin embargo, esta no está alejada de los beneficios que conlleva contar con personas con más experiencia dentro de una organización.

Entre los beneficios con los que se puede contar al tener personas  de la tercera edad en una organización, es la experiencia que se puede transmitir. Seguramente ya has de haber escuchado estas típicas recomendaciones. Sin embargo, presta atención a este detalle: Ellos/as, no sólo cuentan con la experiencia, si no que además, pueden tener la paciencia para esperar los cambios, debido al aprendizaje que han adquirido con el paso de los años.

Las empresas al momento de abrazar la diversidad en la gestión de personas, han de considerar la multiplicidad de factores presentes entre sus trabajadores/as. Si bien existen beneficios para aquellos que han experimentado distintas situaciones, también existen elementos que pueden disminuir su capacidad creativa o de resolución de problemas. El avance tecnológico, la reestructuración de procedimientos, entre algunos elementos de cambio, son una constante que genera frustración para algunas personas.

Una persona de la tercera edad que mantiene activo su campo ocupacional, puede llegar a sentirse presionado por mantenerse actualizado si la organización no ha preparado el camino para cada una de las personas que le componen. Esto, implica que muchos/as compañeros/as de trabajo pueden llegar a verles como una complicación o que no generan un aporte. Es relevante que si tú o tu empresa se comprometen en abrir espacios a todos/as los/as integrantes de su organización, brinden oportunidades que permitan alcanzar los máximos potenciales para cada uno/a.

Hay que entender que, en muchas ocasiones, la mirada de las empresas, está orientada en el crecimiento y ganancia económica, sin embargo, el capital humano es y debe ser el primer elemento de refuerzo dentro de las miradas estratégicas y empresariales. De esta forma la inclusión y diversidad de la gestión de personas permitirá una ventaja competitiva acorde a los lineamientos estratégicos de la empresa.

Si bien las organizaciones pueden ampliar sus horizontes hacia las personas de la tercera edad, no podemos dejar de lado que, hablamos de un rango en el cual a muchos/as les gustaría disminuir su carga laboral. De acuerdo a los estudios hechos en Chile, la permanencia por continuar inserto en un rubro, es principalmente por la necesidad de mantener ingresos económicos que les permitan sobrellevar una calidad de vida digna.

Si mantienes tus dudas, te invito a revisar un programa que sostiene hoy el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) el cual bonifica a las empresas que contratan adultos mayores. El programa considera una bonificación por concepto de contratación de hasta el 60% de un Ingreso Mínimo Mensual, y una bonificación opcional para capacitación de hasta 400.000 pesos por persona contratada para que la empresa la capacite en especialidades relacionadas con el rubro.

Finalmente, ten presente lo siguiente, mantener una comunicación fluida con tus colaboradores/as, sea cual sea su edad, te permitirá conocer sus necesidades y la forma de solucionarla muchas veces está en sus palabras. Las personas de la tercera edad son y seremos parte del mundo empresarial, por lo que siempre será la organización la cual deba adaptarse a sus colaboradores/as. De esta forma, podrás tener mejores resultados en el clima laboral, así como la motivación que se genera por parte de las personas. Haz el intento, será un gran desafío.

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