Pedro Gómez, Director del Departamento de Formación Técnica (DFT), “Entregamos educación que transforma vidas y territorios”
Desde marzo de 2020, Pedro Gómez Bastidas asumió el desafío de liderar el Departamento de Formación Técnica (DFT) de la Universidad Arturo Prat (UNAP). Cinco años después, habla con la seguridad de quien conoce cada rincón de esta unidad académica, sus logros y transformaciones. Para él, la educación técnico-profesional no es solo un nivel formativo, sino una instancia y oportunidad que cambia destinos y moldea territorios.
Agosto es el “Mes de la Educación Técnico Profesional”, y para Pedro Gómez Bastidas, Director del DFT-UNAP, este periodo tiene un significado especial, “Es una oportunidad invaluable para poner en valor el aporte estratégico de este nivel formativo al desarrollo productivo, social y territorial del país”.
En la UNAP, añade, se vive con reflexión y compromiso, reafirmando la misión de formar técnicos y técnicas altamente capaces, con sentido de pertenencia y vocación de servicio.
Gómez destaca que, en regiones como Tarapacá, el Departamento de Formación Técnica cumple un rol articulador y descentralizador. Consciente de las brechas históricas de acceso a la educación superior, subraya, “El DFT responde con programas pertinentes y de calidad que fortalecen el capital humano local, especialmente en sectores como la minería, la logística, salud, comercio y los servicios”.
UNA FORMACIÓN EN TRANSFORMACIÓN
El director precisa que en los últimos años la formación técnica ha cambiado radicalmente. Hoy está marcada por la incorporación de tecnologías, el enfoque por competencias y la flexibilización de trayectorias formativas. Pero lo que más resalta es el fortalecimiento del vínculo con el entorno “Ya no formamos técnicos y técnicas en abstracto, sino profesionales preparados/as para transformar sus vidas y sus territorios”.
Respecto a lo que distingue a la UNAP frente a otros centros de formación, sostiene que la diferencia la marca su carácter público, regional e inclusivo. Las carreras están diseñadas con pertinencia territorial y compromiso social. “Tenemos cobertura nacional con presencia en la cuidad de Arica, Iquique, Santiago y Victoria, pero siempre con mirada local”.
Esa pertinencia no se improvisa, se garantiza con diagnósticos sectoriales, participación de actores locales y revisión curricular periódica. Cada carrera, asegura y responde a demandas reales del entorno adecuándose a los cambios del mercado laboral.
CONTINUIDAD DE ESTUDIOS Y ORGULLO INSTITUCIONAL
Uno de los mayores orgullos del DFT es la articulación vertical, que permite a las y los egresados continuar estudios profesionales dentro de la UNAP o en otras instituciones. “No es un camino que termina, sino que se amplía”, señala Gómez.
Con especial emoción, envía un mensaje a quienes ya están en el mundo laboral “Ustedes son la mejor muestra del compromiso, la resiliencia y el talento técnico que necesita Chile. Les invito a seguir perfeccionándose, a liderar con ética y a mantener vivo el vínculo con su alma mater”.
Ese sello, afirma, se resume en una mezcla de competencia técnica, responsabilidad social y conocimiento del territorio. “Quienes se titulan con nosotros se distinguen por su capacidad de adaptación y su vocación de servicio”.
En esa línea, el DFT se encuentra impulsando redes de egresadas y egresados, encuentros regionales, programas de capacitación continua y plataformas de vinculación laboral. La meta es clara: mantener el contacto vivo, retroalimentar los programas y generar oportunidades de desarrollo conjunto.
DESAFÍOS Y PROYECCIONES
Como Director del DFT, reconoce que los desafíos de la educación técnico-profesional en Chile son enormes, tales como: continuar mejorando la calidad de la formación, promover la articulación en el sistema educativo, avanzar en inclusión digital y fortalecer la vinculación bidireccional con el sector productivo. La UNAP enfrenta estos retos con innovación curricular, formación docente, alianzas estratégicas y gestiones comprometidas con la equidad territorial.
De cara al futuro, se proyectan rediseños curriculares, laboratorios móviles y nuevos programas que concilien vida laboral, familiar y estudiantil, además de la expansión hacia una formación Técnica online. Todo con un mismo horizonte, calidad, cobertura y pertinencia.
ALIANZAS QUE TRANSFORMAN
Un hito clave en el crecimiento del DFT han sido las alianzas con el mundo productivo “Permiten prácticas profesionales, actualización tecnológica, inserción laboral y perfiles de egreso que se ajustan a la realidad. De ahí la importancia de los vínculos permanentes con empresas, instituciones públicas y organizaciones de los distintos sectores productivos”.
Cuando se le pregunta por qué sigue impulsando la formación técnica desde la educación pública y regional, responde sin dudar “Porque transforma vidas, comunidades y territorios. Desde la educación pública tenemos el deber de abrir oportunidades reales, sobre todo en zonas que requieren mayor equidad y justicia social”.
De acuerdo a Gómez, uno de los testimonios que refleja cómo la trayectoria del DFT ha marcado muchas historias de vida, es la de Mario Sanhueza Rodríguez, egresado del DFT cuya experiencia fue retratada en la revista Conexus (ver nota) “Ese relato encarna el espíritu de superación y compromiso que distingue a quienes pasan por las aulas de la UNAP y hoy gracias a nuestro apoyo y los conocimientos que han adquirido, son un gran aporte para nuestra sociedad”.