Bruno Peña Santander,Ingeniero Civil Industrial
A los 33 años llegó a Antofagasta con una maleta de sueños, dejando atrás Coronel, la ciudad del carbón y el fútbol aguerrido de su querido Lota Schwager. Hoy, a sus 56 años, Bruno Peña Santander es ingeniero civil industrial, padre de tres hijos, amante del deporte que lo equilibra y da energía , además de senior mecánico en Minera Escondida. Su historia está hecha de disciplina, caídas y nuevos comienzos, con la convicción que lo ha acompañado desde joven, nunca dejar de aprender.
“Siempre tuve la meta de ser ingeniero y ,por ello, dos de las carreras que estudié en la Universidad Arturo Prat son de esta área . Nací en Coronel, en una zona minera y esforzada, y me marcó la idea de aportar a la minería desde una mirada de mejora de procesos. Quería crecer, pero también mejorar lo que veía alrededor. No fue fácil, porque los recursos eran escasos y tuve que trabajar y estudiar a la vez. Pero esa misma dificultad fue la que me dio la disciplina para avanzar”, precisa con orgullo.
Frente a como recuerda sus años en la UNAP, sostiene “Fueron una de las etapas más lindas de mi vida. Era desafiante: trabajaba para poder estudiar, pero aun así disfruté cada clase y cada compañero. Recuerdo con cariño a los hermanos Luis y José Ayala, y a Miguel Cortés. Con ellos mantengo una amistad. La Universidad me dio más que un título, me dio identidad, un sello de proactividad, de cuestionar procesos y buscar siempre mejorar”.
Hoy cuando lidera equipos en Minera Escondida, tiene muy claro qué ha sido clave en ese camino ”La Universidad me entregó herramientas de conocimiento, pero también habilidades blandas. Eso me permitió guiar equipos con disciplina y humildad. Siempre en base a objetivos claros. Me ha tocado ver fallas, cuellos de botella, desviaciones, y lo que aprendí fue que los procesos se mejoran junto con las personas. Cuando logras que un equipo confíe en ti, se logran cosas grandes”.
Ese mismo aprendizaje, que lo ha llevado a superarse a nivel profesional y personal , hoy se refleja en sus proyectos a futuro “ En lo personal, quiero más tiempo en familia con mis hijos Sebastián, Alan y Benjamín. Hacer deporte con ellos, porque al final eso es lo que permanece, la gente que amas y los momentos compartidos”.
En lo profesional, en tanto, desea aportar al crecimiento de nuevos profesionales, a ese recambio generacional que necesita la minería. “Mi legado quiero que sea simple, dejar equipos más fuertes, personas más seguras y jóvenes con ganas de superarse”.
Respecto a que consejo les daría a las nuevas generaciones de estudiantes, recalca que “No tengan miedo a caerse. La vida es así, caerse y levantarse. Lo importante es levantarse más fuerte, con más aprendizaje. Que estudien por convicción, no por obligación. Cuando uno crece en conocimiento recién dimensiona lo ignorante que era, y ahí está la riqueza, en nunca dejar de aprender”.
Si bien Bruno ha desarrollado su experticia en un ambiente fuertemente masculinizado, como es el tema de la minería, el concepto de equidad de género no le es desconocido.“Existe un cambio profundo y necesario, porque la capacidad no tiene género. La universidad nos preparó para enfrentar esa brecha con una mirada positiva y proactiva. Además, hoy en Minera Escondida lideramos a nivel mundial en equidad y libertad de género, y eso me llena de orgullo. Ver a mujeres liderando equipos en minería, en un rubro históricamente masculino, es una transformación que me motiva a seguir”.
Bruno Peña, es un hombre que sabe de esfuerzo, de turnos largos y de noches de estudio, y en la actualidad su vida es la mejor prueba de que la perseverancia abre caminos.