Las universidades estatales y regionales están llamadas a repensar su relación con egresadas, egresados, tituladas y titulados, avanzando desde una lógica administrativa hacia una comunidad activa, colaborativa y conectada con el desarrollo del territorio.
Durante décadas, se entendía que nuestra principal misión concluía cuando un estudiante recibía su título profesional. La ceremonia de titulación simbolizaba el cierre de una etapa y, muchas veces, también el término del vínculo institucional. Sin embargo, los cambios sociales, tecnológicos y laborales han demostrado que esa mirada ya no responde a las necesidades del presente ni a los desafíos del futuro.
Hoy, las instituciones de educación superior construyen relaciones permanentes con quienes se formaron en sus aulas. Ya no basta entregar conocimientos disciplinares, sino que también debemos acompañar trayectorias, fortalecer redes, generar oportunidades y mantener vivas comunidades universitarias capaces de colaborar entre sí y aportar al desarrollo de sus territorios.
En ese contexto, el tránsito desde la tradicional Oficina de Egresados y Titulados (OET) hacia el concepto de Alumni representa mucho más que un cambio de nombre. Es la expresión de una transformación profunda en la manera de comprender el rol de la Universidad en la vida de quienes ingresaron a ella.
Si bien la antigua lógica de la OET respondía principalmente a funciones administrativas y a un acercamiento que involucraba aspectos como la actualización de antecedentes, la generación de encuentros puntuales, capacitaciones y empleabilidad. El concepto Alumni, incorpora en la actualidad una visión integral más estratégica. Habla de pertenencia, comunidad, aprendizaje continuo, redes de colaboración y construcción de identidad institucional.
En la Universidad Arturo Prat hemos asumido esta evolución con convicción, entendiendo que nuestras egresadas, egresados, tituladas y titulados son parte de nuestra identidad institucional y también protagonistas del crecimiento y desarrollo de Tarapacá y del país.
Por ello, durante el 2025 fortalecimos nuestras acciones de acompañamiento, y vinculación. Así lo demuestran las más de 7.000 personas que participaron en actividades impulsadas por la UNAP, entre encuentros de egresadas y egresados, talleres de empleabilidad, charlas, seminarios y campañas de actualización de datos.
Cada una de estas instancias representa mucho más que una actividad institucional. Son espacios de encuentro, colaboración y construcción de redes que permiten fortalecer el vínculo entre la universidad, sus tituladas y titulados, y el entorno laboral y social donde hoy se desempeñan.
Uno de los principales ejes ha sido fortalecer la empleabilidad, asumiendo un rol activo frente a los cambios del mundo laboral marcados por la automatización y la digitalización. En este contexto, más de 1.500 estudiantes participaron en talleres y orientaciones que les entregaron herramientas para enfrentar con mayor preparación y confianza los desafíos profesionales.
A ello se suma la consolidación de una amplia red de colaboración con el sector productivo, así más de 80 empresas a nivel nacional se encuentran vinculadas a la Bolsa de Empleo UNAP, permitiendo ampliar oportunidades de prácticas, inserción laboral y desarrollo profesional para estudiantes y titulados.
Sabemos que en un contexto donde las relaciones son cada vez más fragmentadas, el desafío Alumni nos exige convertirnos en verdaderos espacios de encuentro intergeneracional, capaces de conectar experiencia, conocimiento y nuevas generaciones en favor del territorio.
Avanzar hacia una cultura Alumni, que es lo que queremos, implica comprender que el aprendizaje es continuo, que las trayectorias profesionales requieren acompañamiento y que las universidades debemos seguir presentes mucho después de la titulación.
Porque cuando una universidad mantiene vivo el vínculo con quienes formó, su impacto trasciende las aulas y se convierte en motor de desarrollo para los territorios. Cada egresada, egresado, titulada y titulado conectado con su institución genera redes, moviliza conocimiento y fortalece el crecimiento de las regiones. Así, una comunidad Alumni no solo empodera a su Universidad, sino que fortalece el bienestar y futuro de su región y el país.
