Con más de 20 años de experiencia en el rubro de semillas, Rosa Yampara representa el valor del aprendizaje continuo y el compromiso con el desarrollo del sector agrícola. Titulada de Técnico de Nivel Superior Agrícola de la Universidad Arturo Prat (UNAP) y actualmente estudiante de Ingeniería Agrícola, su trayectoria combina la experiencia en terreno con una constante búsqueda de perfeccionamiento académico.
Desde su actual trabajo en una empresa semillera, Yampara ha desarrollado una carrera marcada por la práctica, el conocimiento aplicado y un profundo interés por comprender los procesos que sostienen la producción agrícola. “Hoy veo la universidad como un espacio donde puedo fortalecer mis competencias, entender el porqué de cada proceso y adquirir herramientas que me permitan desenvolverme con mayor seguridad en este rubro”, señala.
Su paso por la UNAP ha sido, según relata, una experiencia enriquecedora que ha fortalecido tanto su desarrollo profesional como personal. Destaca especialmente la formación práctica, a través de talleres y laboratorios, que le permitió conectar teoría y experiencia.
“Mi etapa en el técnico fue fundamental. Me permitió comprender procesos como la germinación, la fotosíntesis o el manejo de cultivos desde una base más sólida. Eso me dio seguridad para enfrentarme al mundo laboral”, explica.
Entre los aprendizajes clave, resalta el manejo de enfermedades y plagas, el conocimiento de fisiología vegetal y el vínculo entre los cultivos y su entorno. Estas herramientas han sido esenciales para analizar situaciones en terreno, tomar decisiones y proponer mejoras en los procesos productivos.
RESPALDO PROFESIONAL
A diferencia de otros estudiantes, la transición al mundo laboral para Rosa fue distinta: ya contaba con una extensa trayectoria en el área. Sin embargo, decidió ingresar a la universidad para obtener una certificación formal que respaldara su experiencia.
“Yo ya llevaba años trabajando, tenía la práctica, pero necesitaba el título. Es un respaldo importante. En el proceso, entendí mucho mejor cómo funcionan los sistemas, cómo se relacionan los factores en la producción agrícola y por qué ocurren ciertos fenómenos”, afirma.
Actualmente, uno de sus principales desafíos es profundizar en áreas como el riego y el fertirriego, ámbitos que considera clave para mejorar la eficiencia productiva. En este sentido, valora la formación universitaria como un aporte sustantivo para avanzar en estos conocimientos.
DESARROLLO PROFESIONAL
La trayectoria de Yampara se ha construido “de menos a más”, impulsada por una constante motivación por aprender y superarse. Entre sus principales logros, destaca no solo el conocimiento técnico adquirido, sino también el desarrollo de habilidades blandas, especialmente en comunicación y trabajo en equipo.
“La resiliencia ha sido clave en mi proceso. He aprendido a comunicarme mejor y a enfrentar desafíos con mayor seguridad”, comenta.
Hoy, afirma sentirse más preparada para asumir nuevos desafíos laborales, gracias a la formación recibida en la UNAP: “Me siento más segura como profesional. Tengo herramientas para tomar decisiones, proponer soluciones y desempeñarme con mayor confianza”.
SER ALUMNI: UNA COMUNIDAD QUE SIGUE CRECIENDO
Para Rosa Yampara, ser parte de la comunidad Alumni de la UNAP implica seguir aprendiendo, generando redes y fortaleciendo vínculos que aportan tanto al desarrollo profesional como personal.
“Invitaría a otros egresados a seguir formándose y a mantenerse conectados. La universidad no es solo una etapa, es un espacio que te permite crecer constantemente y compartir con otros”, señala.
Finalmente, entrega un mensaje a los estudiantes que hoy cursan sus carreras: “Aprovechen a sus docentes, pregunten, investiguen y no se queden solo con lo que se enseña en clases. Este es un mundo donde siempre hay que seguir aprendiendo”.

